Auditorio de Biar
Auditorio de Biar - Alicante, España
2026 - Concurso de Anteproyectos para el Nuevo Centro de Asociaciones y Auditorio
Equipo de proyecto: Adrián Russo, Agustina Pera, Agustín Vázquez, Alejandro Laurido, Alexis Schächter , Aylen Sabrina Santander, Claudia Jaimovich, Fernando Cynowiec, Guido Bompadre, Ian Frische, Jimena Herrera, Juan Granara, Juan Ignacio Monti, Lucas Peñaloza, María Turull, Maria Ribes Eritja, Martin Capeluto, Matias Quintela, Mayra Ruggiero, Michelle Posternak, Nina Jarach, Pauline Reinalds, Santiago Filloy Miguel
Especialistas en patrimonio: Turull Capeluto Arqs
Imágenes: LABA
La aproximación hacia el concepto espacial de la
propuesta quedó marcada desde un inicio por una
reflexión acerca de cuáles debían ser aquellos vínculos
posibles entre la estructura inherente al tejido urbano de
Biar y la propuesta espacial del proyecto. Considerando
que la identidad básica del tejido urbano en época
medieval puede ser comprendida a través del análisis
de su topografía -buscada en función de la defensa y
la accesibilidad a los recursos del territorio-, como
por las murallas -en tanto componente delimitador del
espacio del recinto urbano-, y por su trazado viario. El
análisis topográfico de Biar se explica superponiendo
el tejido urbano sobre las curvas de nivel, donde se
evidencia la modificación de la topografía natural para
lograr la apropiación de un territorio en pendiente y
conquistar el plano horizontal para poder asentarse.
Sobre un cerro rocoso de forma cónica, ubicado a 750
metros de altitud coronado por el Castillo de Biar, se
sitúa un recinto amurallado que se desarrolla sobre
la ladera soleada, y sobre la cual se traza un sistema
de calles cuya disposición se encuentra vinculada a
los medios de locomoción. Las calles que recorren
la ladera en zig-zag, se caracterizan por permitir la
subida a través de pendientes suaves y por ser de largo
recorrido ya que corresponden con el tránsito de carros
y tracción animal, y sus radios de giro a su vez reflejan
las dimensiones de ese tipo de movilidad. Estas vías
son interceptadas perpendicularmente por callejones
dispuestos de forma radial hacia la cima, que buscan
los caminos más directos para acortar los trayectos,
con la máxima pendiente posible a ser recorrida a pie,
llegando incluso a ser escalonados.
Otro aspecto a considerar en la definición del tejido
urbano tal como llega hasta hoy es su evolución
histórica, que evidencia la forma de los sucesivos
procesos de crecimientos y decrecimiento que
ha experimentado este centro histórico. Tiene la
importancia de explicar el dinamismo urbano y muestra
la secuencia de los hechos primarios que determinan el
origen y su posterior evolución, clarificando la historia
de Biar en sus etapas más significativas. Los distintos
modos de movilidad a través de la historia fueron
generando su forma de urbanización y caracterizando
la morfología de las calles, definiendo anchos y alturas
de paso, el radio de curvatura y giro, la pendiente y
los tipos de pavimento. De este modo los trazados
viarios se superponen y subdividen las manzanas en un
proceso de trituración, lo que permite comprender la
evolución urbana como un proceso similar al geológico
de sucesivas superposiciones de capas de urbanización.
La morfología de las manzanas -intervías- así definida,
condiciona a su vez la espacialidad de la arquitectura
posible.
La pieza que se proyecta, toma esa lógica de generación
de tejido, completando y consolidando la manzana,
reconociendo su definición monolítica y a su vez,
generando un quiebre, una grieta que permite el paso,
resignificando esa dinámica urbana medieval de
consolidación y fragmentación.